Dos años de Cooperación al Desarrollo: de la euforia a la decepción El Diario Exterior
31/07/06
Gonzalo Robles
Son aún muchos temas por tratar y muchas promesas por cumplir (regulación de las remesas de los inmigrantes, la elaboración de un Plan Nacional sobre Derechos Humanos, la creación de una Conferencia Anual de Cooperación, etc.) que invitan poco al optimismo demostrado por el Gobierno en materia de cooperación. Gonzalo Robles El pasado día 20 de junio, compareció la secretaria de Estado de Cooperación Internacional ante la Comisión de Cooperación al Desarrollo del Congreso de los Diputados para hacer un balance de los 2 años en la política del Gobierno en esta materia. En dicha comparecencia, Leire Pajín explicó todos los avances del Gobierno en la política de Cooperación al Desarrollo. Pero lo cierto es que vistos los objetivos que ella misma se había fijado a principios de legislatura, el resultado de estos dos años es decepcionante. Bien es cierto que ha habido un importante aumento de los fondos destinados a la cooperación al desarrollo aunque este aumento de la cantidad, desgraciadamente, no ha sido acompañado por un aumento de la calidad de nuestra ayuda. Por otro lado, este aumento de recursos parece querer maquillar la falta de ideas que está demostrando el Gobierno hasta la fecha. En efecto, el Gobierno se marcó, hace ya 2 años, numerosos objetivos: mejorar calidad de la ayuda, reformar los créditos FAD, reformar a fondo la Agencia Española de Cooperación Internacional, apoyar el desarrollo de los países pobres reduciendo las trabas a sus exportaciones, reducir el papel de ejército en la ayuda humanitaria, impulsar una política activa en programas de deuda externa, crear un estatuto del cooperante que respondiera a las exigencias del sector y que fuera un fuera resultado del consenso, la búsqueda de mecanismos financieros innovadores para erradicar la pobreza y fomentar el desarrollo dentro de la participación de España en la denominada Alianza contra el hambre y la pobreza, impulsar el uso de las remesas de los inmigrantes como complemento de la AOD, etc. Pero ¿qué hemos visto de todas estas promesas? En realidad sí hemos visto algunos cambios. Hemos visto como los créditos FAD no sólo no se han reformado, sino que han experimentado el mayor incremento de su historia. En 2005 supusieron más de 1.300 millones de euros, lo que supone aproximadamente un 60% del total de la ayuda. Hemos visto como el papel del Ministerio de Defensa en la acción humanitaria y de emergencia, lejos de disminuir, ha aumentado como hemos podido constatar en la crisis del tsunami, el terremoto de Pakistán, en el envío de tropas a Haití o, ahora, con el drama de los inmigrantes en Mauritania (donde la AECI, junto con el ejército ha construido un centro de refugiados en Nuadibú). Parece que quedan lejos los días en que, desde la oposición, la ahora secretaria de Estado, criticaba al Gobierno del PP por el uso del ejército en todas estas acciones. Hemos visto como, en temas de inmigración, el Gobierno se ha visto desbordado y sin más ideas que conseguir repatriar, con poco éxito, el mayor número posible de inmigrantes en el menor tiempo posible. No hemos oído hablar de políticas de codesarrollo, de lucha contra la corrupción o de fortalecimiento institucional a medio y largo plazo. Políticas que sí servirían para luchar contra la inmigración ilegal dando oportunidades, a todas estas personas que se juegan la vida por llegar a nuestras costas, en sus países de origen. En este sentido, sí hemos visto como Mauritania ha frenado las repatriaciones de inmigrantes hechas por el Gobierno porque violaban los derechos humanos. Hemos visto como de los grandes anuncios de condonaciones y canjes de deuda, hemos pasado a una política continuista ya que éstas no han seguido al aumento presupuestario que ha experimentado la AOD, pasando del 14% al 14.1% del total presupuestado. Hemos visto como la prometida reforma de la AECI no acaba de llegar. La propia secretaria de Estado se quejaba, a principios de legislatura, de que había heredado una Agencia absolutamente colapsada, desbordada y con una relación de puestos inadecuada que hacía que fuera incapaz de hacer frente al reto que tiene el nuevo Gobierno. Afirmaba que necesitamos una verdadera Agencia de Desarrollo Internacional ágil y flexible para la ejecución eficaz de la AOD. Sabemos que se formaron grupos de trabajo con el encargo de reformar la AECI pero seguimos con la misma y desbordada Agencia que hace dos años. Hemos visto como, en la última cumbre de la OMC celebrada en Hong Kong. nuestro Gobierno, en contra de lo que había prometido, se alío con los países más inmovilistas y ataron de pies y manos al comisario europeo comprometido con la liberalización del comercio y la reforma de la Política Agraria Común. Esta cumbre buscaba dar una oportunidad a millones de personas de países del Tercer Mundo para poder salir de la pobreza a través del comercio de sus productos. Así, muchas ONGs y asociaciones civiles se mostraron defraudadas por los resultados. Hemos visto como el Gobierno no ha avanzado nada en la "Alianza Contra el Hambre y la Pobreza" que él mismo promovió. En esta iniciativa se fijaron una serie de mecanismos para conseguir incrementar los flujos de la ayuda al desarrollo. Entre estos mecanismos se encuentran: la imposición sobre las transacciones financieras internacionales, la imposición sobre el comercio de armas, la lucha contra la evasión fiscal y los paraísos fiscales, las aportaciones voluntarias a través de tarjetas de crédito, la inversión socialmente responsable o los fondos éticos, etc. Desde entonces, hace ya casi dos años, no hemos vuelto oír hablar de ninguna de estas propuestas. Pero no sólo eso, el Gobierno ha rechazado la última propuesta de la "Alianza" de fijar una tasa en los billetes de avión para destinarla a la ayuda al desarrollo. Lo que sí que realmente hemos visto es la reforma del Estatuto del Cooperante aunque, desgraciadamente, ésta se haya hecho tarde y mal. La secretaria de Estado ha afirmado que la reforma ha sido fruto del consenso y que responde a las necesidades del sector. Pero las críticas no han tardado en aparecer: por parte del personal expatriado de la Agencia Española de Cooperación Internacional porque les deja fuera; por parte de la Asociación Profesional de Cooperantes porque sólo han sido consultados al final y de forma parcial y porque muchos de los cooperantes no van a poder sujetarse a este nuevo régimen; y por parte de los partidos políticos porque el Gobierno ha optado por regular este estatuto a través de Real Decreto, en vez de hacerlo por Ley al igual que se hace con todos los estatutos referidos a derechos colectivos. Todo esto sin contar las propias lagunas que contiene el propio Estatuto. En fin, la conclusión, es que son aún muchos temas por tratar y muchas promesas por cumplir (regulación de las remesas de los inmigrantes, la elaboración de un Plan Nacional sobre Derechos Humanos, la creación de una Conferencia Anual de Cooperación, etc.) que invitan poco al optimismo demostrado por el Gobierno en materia de cooperación. Todavía le quedan dos años por delante a la Secretaria de Estado para poder llevarlos a cabo aunque parece la sensación es que éstos seguirán pendientes. Gonzalo Robles es portavoz del PP en la Comisión de Cooperación Internacional del Congreso de los Diputados. Página web:www.diarioexterior.com
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