20/10/06
El Universal
Human Rights Watch y AI, entre las afectadas; el registro tendría que hacerse bajo una nueva ley que prevé que las ONG renueven cada año su permiso de trabajo ante el Servicio de Registro Federal
MOSCÚ (Agencias).- Cerca de la mitad de las organizaciones no gubernamentales (ONG) extranjeras en Rusia, como Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW), tuvieron que cerrar ayer temporalmente sus puertas hasta que reciban sus permisos de trabajo, dijo ayer la agencia de noticias rusa Interfax.
Otras de las organizaciones afectadas son el Instituto Democrático Nacional y el Instituto Republicano Internacional, acusado por funcionarios rusos de instigar o asistir las revoluciones en ex repúblicas soviéticas.
El registro tendría que hacerse bajo una nueva ley que prevé que las ONG renueven cada año su permiso de trabajo ante el Servicio de Registro Federal. La ley también permite a este servicio suspender el financiamiento extranjero para los proyectos que no considera del interés de Rusia.
El ministerio de Justicia, responsable de registrar a las organizaciones privadas extranjeras, insistió en que la suspensión no es una medida de venganza o de carácter permanente.
La dependencia emitió una declaración en donde indica que las organizaciones suspendidas no habían presentado adecuadamente los requisitos para el nuevo registro ni habían sometido los documentos requeridos el último día que tuvieron para hacerlo, que fue a la media noche del miércoles. "Es importante notar que la falta de nuevo registro no implica la liquidación de la organización", dice el comunicado.
El número de organizaciones que quedaron suspendidas no estaba claro hasta ayer. La declaración del ministerio de Justicia dice que la instancia recibió solicitudes de 185 organizaciones, 108 de las cuales fueron aprobadas y 77 que quedaron en revisión.
Sin embargo, la suspensión pone el acento en el último capítulo de la presión de Rusia sobre muchas organizaciones extranjeras que tienen oficinas en su territorio. La medida se presenta en un clima de cada vez mayor preocupación sobre las medidas severas del Kremlin contra la sociedad civil rusa y se da justo a unos días de la visita que tiene planeado hacer la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, a suelo ruso.
Funcionarios rusos, incluyendo a Nikolai P. Patrushev, jefe del servicio de inteligencia doméstico, han acusado a las organizaciones de interferir con los asuntos del Estado o de tener espías.
La nueva ley, respaldada por el presidente Vladimir Putin, solicita muchos requisitos nuevos, que en algunos casos las organizaciones dicen que son casi imposibles de cumplir. De hecho, hay preocupación de que las nuevas reglas estén tan vagamente elaboradas como para que cualquier grupo sea auditado y quizá cerrado.
"Temo que la intención sea cerrarnos", dijo Josh Rubenstein, director de AI.
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