Como tú dices, suele concentrarse la ayuda de la cooperación internacional en comunidades viables. Es cierto que suelen ser comunidades con altos índices de pobreza y marginación. Pero debemos remarcar dos factores que han definido la ayuda para tornar viable a una comunidad: en muchos casos, a mediados de los años setenta fue determinante la existencia de estados débiles e importantes movilizaciones populares. El financiamiento internacional llegó, entonces, para actuar de dos maneras, una explícita y otra velada: como atenuante de la pobreza y como un freno para eventuales revueltas sociales.
Existen, sí, críticas en todos los países respecto de la forma en que se implementa la cooperación: numerosos documentos se han redactado, desde diferentes enfoques, pero en el fondo está latente el impacto de la cooperación internacional. Hay un paper de Liliana Rivera Sánchez (no es actual: es de 1998), llamado “El discurso de la participación en las propuestas de Desarrollo social” donde vas a encontrar un análisis crítico de la ayuda exterior, si bien enfocado hacia el concepto de participación. El paper está publicado en Sociedad Civil. Análisis y Debates. Desarrollo Local. Num.7 Vol. III. 1998 (no lo he visto en Internet).
Por otra parte, en el módulo que estamos viendo, señalo que hemos pasado de la “promoción del desarrollo” a la “lucha contra la pobreza”. Esto tiene que ver con lo que venimos hablando: la generación de asistencialismo en lugar de procesos de autogestión. En un caso está la aspiración de potenciar comunidades; en el otro, actuar desde la pobreza.
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